Hasta ahora, los ciudadanos sefardíes podían adquirir la nacionalidad española por las dos vías habituales: residiendo en España por más de dos años, o por carta de naturaleza. El problema venía con que, con esta segunda opción, al ser un Consejo de Ministros quien valoraba las circunstancias excepcionales de su vinculación con España, quedaba al arbitrio de cada gobierno diferente el conceder una nacionalidad o no. Para evitar injusticias, esta nueva ley establece que todas estas circunstancias necesarias concurren ya de por sí en los ciudadanos extranjeros sefardíes que prueben esta condición y su vinculación con España, tengan o no residencia en España, y cualquiera que sea su ideología, religión o creencias.
¿Le apetece ser también español? Venga por nuestro despacho de Madrid, nos ocupamos.



