Aunque quizá pueda parecer una comparación exagerada, lo cierto es que los requisitos que impone España para la obtención de la doble nacionalidad parecen excesivos a unos israelíes que se definen, según el diario, como gente práctica.
La crítica pone el acento sobre todo en la burocracia española, resaltando la poca información recibida a cerca de los conocimientos que se les requieren, y la cantidad de tasas a pagar.
Además, se sorprenden de que tan solo puedan servirse de dicho proceso durante un tiempo limitado de tres años.
Sin embargo, y en alusión a eso último, la embajada española ha comunicado al diario, que la nacionalidad es transferible a los hijos durante generaciones.



